Combustión
La caza del Penitente · Barcelona, invierno de 2010
Alguien confundió el daño con la misericordia.»
Barcelona, febrero de 2010. Dos cuerpos aparecen en escenas de crimen idénticas: quemados desde dentro, sin rastro de acelerador, sin precedente en la toxicología española. El inspector Ferrán Alavedra, de los Mossos d'Esquadra, comprende de inmediato que lo que tiene delante no es un homicidio convencional. Es un método.
Mientras Ferrán estrecha el cerco sobre el alias «Penitente87», la novela alterna con la voz interior del asesino: Mateo Vidal Ortega, técnico de farmacia sin antecedentes, hombre invisible, instrumento convencido de una misión divina. No es un monstruo. Es la arquitectura de cómo se construye uno.
«Una pregunta sobre el origen de la violencia. No la violencia como impulso, sino como sistema. Combustión tiene la honestidad de no responder.»
PROTAGONISTA
Inspector Ferrán Alavedra
Mossos d'Esquadra · Unidad de Homicidios. Lleva la placa como se lleva una deuda. Preciso, frío en apariencia. Su mundo interior existe en destellos que el texto no subraya.
La caza del Penitente